TRASEROS DE ÓSCAR

Lo sé, lo intuyo. Son muchas las féminas no consagradas como diosas del celuloide, ni como vestales de su entorno terrenal, que soñaron, la noche de los Oscar, con pisar aquella alfombra roja. Y no por ver recompensada su labor profesional si no por poder “lucir” un modelito con mucha cola. Lo sé, lo intuyo. Lo intuí aquella noche que acudí, por trabajo, a una cena en conmemoración del patrón de una colectividad de profesionales. Allí estaba ella, luciendo un modelito muy parecido al que llevaba Jennifer Lopez el pasado domingo. Era de color rojo pasión, con mucha tela, mucha cola, con mucho drapeado y con mucho escote. Ella, con muchos años en su carnet de identidad. Una, a quien los personajes de los vientos, mareas y brisas vip ya conocen, no pudo dejar de hacer -como siempre- una malvada pregunta. “Hay actuación musical ¿verdad? ¿Es ella la cantante?” pregunte a la esposa del jefe de ese gremio. Me contestó con sonrisa maliciosa: “No, es la secretaria”. Ese dia pensé que hay que organizar eventos que permitan que las mujeres vistan los diseños de sus sueños porque, en ocasiones que no se requiere ese lujoso boato, la fémina en cuestión es objeto de los comentarios de personas tan maliciosamente criticonas como yo. Alguna señora más, muy conocidas en los círculos de nuestra sociedad, nos vienen a la mente en este momento. ¿A que si? Pero digo yo: si para ir a una cena de compañerismo en Son Termens te vistes como una oscarizada, qué pensarías ponerte para ir en pos de la estatuilla?. Uffff!!!! La noche de los Oscar fueron muchas las personas que restaron horas al sueño para contemplar el espectáculo. Por mucha PE que acuda a los premios, poco se nos pierde por aquellos lares. Ahora bien, reconozco que ya no soy la misma dede que ví el espectáculo. Contemplar a las diosas me ha permitido quitarme de encima miles de complejos que solo podía solucionar acudiendo a una carísima terapia. Hoy me siento bien sin recurrir al colchón de la publi. Dos años odiando ser culona y vienen las diosas de la estatuilla y me demuestran que hay que apretar los vestidos a las nalgas y lucir esa parte del cuerpo que sobresale. ¿Quien no ha preguntado, al comprarse una prenda, si le “hace mucho culo” y la ha abandonado en el probador en caso afirmativo? Jennifer, gracias. Te mereces un Óscar por tu contribución a la remisión, aceptación y oscarización de los complejos de las mujeres de todo el planeta. Mañana me compro unos leggins y una camiseta larga de seda que marque esos centímetros traseros que no podía hacer desaparecer. I love you, Lopez. Sin embargo, chicas todas, no penseis que la obesidad mórbida de Mo’nique merece premio. Cuidadin con la salud. Y, sobretodo, nunca sigais sus líneas estéticas e higiènicas. Mo’nique lo dijo con toda naturalidad. “no me depilo”. Oscarizate, amiga, pero sigue dándole a la “gilette” y siente que eres la reina del universo. Eso si, no desbordes tus “perifollos” en las fiestas que te sigo.

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03 2010

Aquí hay Normas

Les comenté en el anterior blog que procuraría encontrar entre los personajes de nuestra sociedad mallorquina a alguien que nos recordase a Norma Duval. Lo siento, la tarea ha sido árdua y no he obtenido resultado alguno. Aquí, por fortuna, no hay vedettes. Una persona del círculo íntimo del “presunto” novio de la Duval me contó, hace unos dias, que “se trata de un montaje. No hay amor, se trata de ganarse la fama en unos momentos de recesión económica que les afecta a los dos, por separado. Norma ya no trabaja tanto y el negocio inmobiliario está de capa caída”. Ja,ja!!!! que ya lo sabía yo!!! El inmobiliario es un hombre muy inteligente y no se puede enamorar de una fémina que ha retozado entre sábanas, durante tantos años, con un señor que se pasea por las playas de Marbella con un tanga de leopardo. Su mujer ha demostrado ser una señora de los pies a la cabeza y no vamos a nombrarla. Poca gente de esta “roqueta” estaría preparada para ser pasto de los leones en un plató ” de luxe” televisivo. ¡Ni por todo el oro del mundo! Aquí tenemos “seny”, dignidad y señorío. Lo comprobé, de nuevo, en las pasadas fiestas de disfraces. Hasta en carnaval mostramos recato y prudencia en las formas. Ninguna señora perteneciente a la sociedad mallorquina hizo del carnaval un patético modo de exhibir lo que no se puede y se desea, o se vistió de ridículo personaje. El sábado, la revista Brisas, les ofrece varias fotografias carnavalescas. Aquí hay normas. Lo he comprobado en otros actos lúdicos que, en ocasiones, pueden resultar algo carnavalescos. Fue en el mes de agosto, en Son Termens. Hirsuto, de pelo engominado y almidonado el gesto, se encontró ante el objetivo de mi cámara. Sonrió de medio lado. Le pregunté su nombre y sonrió. ¿Cómo era posible que no le reconociera estando en esa fiesta? Me informo de su titulo nobiliario y no me bastó el dato. “el nombre de pila de su mujer?” -pregunté-. El madrileño que veranea en Palma me contestó que ella era “la duquesa”. No salia de mi asombro y pensaba “eres tonto, muy tonto”. Lo debió notar porque me dijo que su titulo sustituía al nombre y que no me iba a decir como se llamaba su mujer. Le ví hace unas semanas posando, con cara de tonto, para un colega de páginas rosas de la Isla y recordé mis comentarios a otros invitados a la fiesta de aquel verano. Me encantó la respuesta de alguno de ellos. “La nobleza madrileña es muy diferente a la nuestra. Nosotros invitamos a nuestra casa y ellos, a palacio. Quizá nuestras casas tengan un valor patrimonial superior al de ellos pero nosotros, los “botifarras”, nunca presumimos de alcurnia porque no somos unos cursis”. Y se lo dijo a Pérez que estuvo en Mallorca. Aquí hay normas, estilo y muy poca tontería. Por eso no tenemos vedettes. Yo, que a ratos me siento muy Belén Esteban, te lo digo: Ramiro, eres tonto.

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02 2010

Sala de Espera

Esperando para una posible apicectomía dental, dejaba pasar los minutos de espera en la sala mientras hojeaba las páginas rosas de las revistas del corazón. De repente me dí cuenta de que los personajes de la prensa rabiosa, que cobran por contar sus intimidades vitales frente a las cámaras de televisión, tomaban cuerpo en personajes de la sociedad mallorquina que, por discrección y recato isleño, no exhiben la otra cara de la luna de su personalidad y se limitan a darse a conocer en el ámbito de su profesión. De repente, quizá por aburrimiento, empecé a ver en cada pagina de ese Hola! atrasado a conocidos personajes de nuestra discreta “farándula”. Aquí tenemos -y si no lo creen sigan las páginas vip de la revista Brisas- a nuestro propio Boris Izaguirre. El chico en cuestión no ha alcanzado la fama fuera de nuestro terruño aún siendo un personaje idóneo para cualquier tertulia “cardiovascular”. Ahí está Tomeu “Boris” a quien le falta altura e histrionismo y le sobra humanidad y algunos kilos para ser un exquisito contertulio del glamour entre maldades. Las hermanas Hurtado están representadas por tres hermanas asíduas a todos los “saraos” de obras culturales, que nunca pasan desapercibidas. Dicharacheras, charlatanas y unidas por un mismo objetivo. Por cierto, unidas en cierto modo a la persona más admirada por varones y féminas de nuestra sociedad; esa “princesa” que recuerda a la mayor de las Grimaldi por su elegancia y “savoir faire”. Aunque una echa de menos, en Palma, a una díscola princesa Estefanía que ponga la nota de color a los actos sociales. Y en el color me fijo. Desde que esta “princesa” que de su personalidad hizo un dia a su personaje y consiguió multitud de adeptos, son muchas las señoras mallorquinas que con más o menos acierto intentan copiar su estilo. Desde que ella ha cambiado sus ostentosas pieles y colores neutros por abrigos en colores vivos y chaquetas que le favorecen y rejuvenecen, sus “colaboradoras adosadas” han comenzado a desfilar por la pasarela de los eventos semanales, ataviadas con prendas de importantes firmas de moda, en colores fucsia o azul turquesa. Ese simple gesto les aleja de su antigua imagen de secretarias grises que la acompañaban a todos los actos. Tenemos también en nuestro panorama rosa a Cayetano, el hijo de la duquesa de Alba. El chico creo que no sabe montar a caballo pero si trotar a lomos de un título heredado. Pobre diablo!!. Y ahí sigo, aturdida por la anestesia, intentando encontrar en la Zona Vip de Brisas a esa Norma Duval que estos dias está dando tanto que hablar. Quién podría ser la candidata? No, por Dios, esa que estais pensando no. Noo!!!!, que se me pasa el efecto de la anestesia dental!. Un analgésico, por favor. SSin resaca “anestésica”, mañana les cuento cosas de Cayetano de Alba en versión mallorquina. Mientras, busco a Norma.

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02 2010

La Isla de la Concordia

Qué pena perder la oportunidad de comentarles más cosas de la sociedad mallorquina por no poder quedarme hasta el final en las fiestas a las que acudo!!!!  Siempre hay que irse a otro lado, bah! He descubierto una fórmula magistral pero no sé si infringiría las normas de esta sociedad nuestra. Lo cierto es que, cuando en un día libre me encuentro con algunos conocidos con ganas de hablar, me cuentan sabrosos episodios de familias de la isla, entresijos de la política balear que me prohiben que saque a la luz o experiencias vividas por ellos en primera persona. Todo un manjar de cotilleos sabrosísimos. Me llama poderosamente la atención que, cuando los protagonistas de esas historias está presentes, todos utilizamos ese consabido recurso del mallorquín que es disimular lo obvio o darse por no enterado. Yo soy algo indiscreta y suelo preguntar: “pero no me dijiste que…?” a lo que me contestan con un “calla, calla, nos hacemos los tontos”. Yo, desde aquí, en esta primera cita, les pido permiso a mis “gargantas profundas” para que nos dejemos de disimulos y contemos lo que, en el fondo, todos los que rodean a la persona en cuestión ya saben. Lo evidente, existe. Eso sí, prometo que no contaré las historias de “terror” , de entresijos de su partido, que un político en activo me narraba tras unos vinitos que regaron  la cena de “botifarrons y longaniza” de la “revetla”   de Sant Sebastià. Si tus ojos brillan, no contaré nada, amigo mio. Permiso?

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01 2010