Ana Rosa adora a los bebés

Qué hermosas imágenes las de la periodista televisiva en los paises tercermundistas junto a niños de ilusionada mirada!!!!! Qué bello el calendario navideño cuya recaudación fue destinada a una ONG que crea escuelas para niños nacidos en paises pobres!. Qué ternura inspira AR cuando habla de esos niños que no han tenido la suerte de nacer en otras cunas. ¡Qué bello el detalle de preocuparse por esos inocentes infantes de todo el mundo, esos niños que viven en hogares desestructurados, hijos de agresivos alcohólicos y díscolas madres que no les cuidan como debe cuidarse a todo menor de edad. Bien por tí, Ana Ros. Lo que no comprendo es tanto amor, tanta dedicación por parte de madres, profesores, instituciones, ministras de igualdad, maestros de la verdad, ministros de sanidad y naciones enteras desvelandose por los menores e ignorando a los miembros de la tercera edad, cuarta o ya quinta. El niño es inocente y como dijo el sabio “feliz porque no tiene memoria”. Lo triste es cuando el alma se queda en el cansancio de las lágrimas de esa vida que se aleja. Ver como finaliza la trayectoria vital y sentirse un estorbo para la sociedad, la familia y las instituciones. Ana Rosa no quiere a los viejos, no siente ternura por esas manos repletas de “manchitas de cementerio” que necesitan el calor de otras manos ni por esos surcos de la edad en el rostro y la mirada taladradas por las inclemencias de la vida. Esos seres no le importan. Lo denoté la otra mañana, a la hora del desayuno, cuando el colaborador de la sección de Sucesos explicó que un conductor de una residencia se había dejado olvidados en el coche a dos ancianos que murieron sintiendo el abandono y el olvido. “Bueno, el pobre chófer cometió un descuido. Dicen que se había separado hacía pocos meses y tenía la cabeza en otra parte, eso puede pasar” dijo ella. Vale que AR no sienta la mínima lástima por los viejecitos – ya eran muy mayores, dijeron- pero escandaliza que no se dediquen cientos de programas al tema del abandono con resultado de muerte de esos ancianos. Escandaliza que se le quite a una madre a su hija por darle un merecido bofetón y que nadie se preocupe de un morado en el brazo de un anciano. Escandaliza que el telediario le dedique unos segundos a la noticia y no se le juzque al puto conductor como se hizo con el drogadicto que le pegó al héroe hoy privado de carnet de conducir por ser un borracho al volante. Neira salió de esta pero los viejecitos descansan en paz. Y tan en paz. Algún dia, Dios no lo quiera, los gemelos in vitro de Ana Rosa la dejarán en una residencia. Llegará con su maletita y pocas pertenencias a un lugar hostíl, a una casa extraña en la que no percibirá el aroma de un hogar construído a base de sacrificios y los in vitro irán a verla de vez en cuando. Si ella, tras una vida dedicada a los suyos, no encuentra mejor consuelo que perder un poco la razón e instalarse en el mundo del magín, la dejarán sola. “Nos mira extraña, quizá no nos reconoce” Y seguramente no reconocerá a esos individuos que le dan el cariño como limosna, aquellos que llevó dentro de su cuerpo y dió a luz para seguir dándoles luz toda -o casi toda- la vida. Las visitas se espaciarán y, al final, un gilipollas al que su mujer abandona por ser gilipollas, la dejará al sol, dentro de un coche, sentadita como Penélope. Y respirará la desolación hasta ese último suspiro mientras el chófer resta importancia al hecho tomandose unas cervezas con los amigotes. Una joven periodista dirá en su magazine matinal “bueno, ya era vieja y el tío es un hombre sin antecedentes que ha tenido un lapsus de memoria”. AR me recuerda a una conocida palmesana del Opus Dei a la que el ginecólogo le ha prohibido tener a su quinto hijo porque en cada embarazo ha peligrado su vida. Al preguntarle si será madre de nuevo dice “los manda Dios”. Y ella, tan pía, ha mandado a su madre a la residencia y ahí la tiene, mirando por la ventana y esperando que llegue un chófer olvidadizo que la lleve a un lugar de paz, lejos de esos hijos a los que ya estorba. AR seguro que lo comprende. Ella y la señora que decía en público, en el transcurso de un acto social, que su madre volverá a casa por Navidad porque “me resulta más económico tenerla en casa y, además, nos pagan por cuidarla”. Volverá la señora como aquel cantarano olvidado en el sótano y lucirá en el mejor rincón de la casa mientras su pensión le sirva a su amorosa hija para capear la crisis. Menos anuncios con niños guapos y sanos y más campañas para salvarnos de los inmundos gestores de los inexistentes derechos de los ancianos. Y al chófer le deseo muchos años de “lapsus de memoria” para que el remordimiento no le perjudique en nada. Descansen en paz los olvidados ancianos. Amén.

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10 2010

Enemigos intimos y mujeres guerreras

No entiendo por qué dice la gente que no ve los programas de la llamada “tele basura” obviando el efecto terapéutico que ejercen sobre la sociedad. Con la cara pintada con los colores de “la Roja” y una especie de “matasuegras” en la mano, me comentaba alguien que lo de Belén Esteban no era serio y que jamás miraba esos programas televisivos. Pero tu te has visto? -aullé mientras observaba su lazo español atado en su frente de rebaño-. Vale, lo de la Esteban ya nos tiene un poco hartos a todos pero “Enemigos Intimos” es el programa al que, de manera inconsciente, todos querríamos ir. Y hablar, contar, machacar. “¿O no ho sabías? “No idó si” “si ja se veia venir”, etc,etc,etc.
La otra noche salí a cenar con mi amiga Silvia. Hablabamos de una pareja de amigos que había roto su relación sentimental y, sin querer, las dos dijimos al unísono: “¿Qué habrá pasado?”. Seguro que tú, el de la cara pintada con ceras bicolores, también te mueres por saberlo. Pero no, el de “la Roja” argumenta que eso es de mal gusto. Coño! Como la Carmen Lomana! De todos modos, en esta tierra nuestra, todo se sabe. O no. Me cuentan que una conocida esposa de un conocido mallorquín llegó llorando a una reunión de amigas. “Le he puesto un detective a mi marido. Me es infiel” y siguió moqueando entre abrazos. Cuando se recuperó de la hiperventilación, las amigas le comentaron “Reina meva, hace cuarenta años que todos sabemos que te es infiel. Por qué te gastas el dinero en tonterías? Haber preguntado a la gente” -y más sollozos, de nuevo-. Hay cosas que se saben y, si no, se presienten. Últimamente vemos a muchas señoras, que ya han cumplido los sesenta, acudir a fiestas veraniegas luciendo la pérdida de sus veinte kilos sobrantes de toda la vida y los ojos muy abiertos a causa de las jeringuillas inyectadas en su satisfecho rostro. “Es teu home deu estar babas en tu” “Chica, tu marido debe sentirse ahora tan enamorado como cuando os conocisteis”, le dicen las malvadas amigas. Y ellas, sin cortarse, lo sueltan: “Ese? Uy! ya no está para muchas fiestas! Toma!!!! Qué? ¿A que nos morimos por saber quien le alegra la menopausia? ¿A que si? Y no sería encantador que tuvieramos un programa de televisión local donde se narraran todos los detalles? Pues, en el amor como en la guerra, todo vale. Y yo quiero saber por qué aquellas hermanas que siempre paseaban juntas por las calles de Palma, tomadas del brazo, ahora se odian y maquinan venganzas. Si, si, siempre se dice lo mismo “per sa herencia”. O no. Si las nietas de Juanita Reina me lo cuentan, por qué no me lo contais vosotras? ¡Queremos que IB3 o TV de Mallorca nos conceda nuestro deseo!. Quiero que ese conocido que me contó una nueva tendencia de hogar muy femenina, se explaye ante Mallorca entera. Vale, lo cuento. Me dijo que ahora, muchos señores salen de cenas y “resopones” sin la abuela de sus nietos, madre amantísima de su hijos, porque ellas no ven bien la “vida frívola” de los que acuden a los “guateques”. Ellos salen de fiesta, solos, a exprimir sus últimos años de edad tercera sin dolores reumáticos. Las señoras, cuando ellos vuelven a casa, se levantan de la cama e impregan las sábanas de Agua Bendita”. -Se lo juro, me lo han contado varios señores de Palma-. ¿No es más interesante que saber que el marido de la nieta de Franco pasó la noche de bodas con una “madame” de prostíbulo?
Seguro que nos enteraríamos de la verdad de famosos rumores contados en la Plaza Santa Eulalia.
Volem llogar cadiretes!!!! Pasen y Vean.

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07 2010

Volví al lugar de los hechos

Los alumnos del CESAG, los chicos de Alberta Giménez, se graduaron la pasada semana en el transcurso de un acto cuya información tuve que cubrir para nuestra sabatina revista “Brisas”. El acto de graduación y entrega de diplomas tuvo lugar en el colegio Madre Alberta. Por vez primera a lo largo de toda mi vida, sentí deseos de llegar a ese lugar, de bajarme del coche ráuda y atravesar el umbral de la puerta de entrada. Todo estaba como antes. El pasillo central hacia las aulas me pareció tan largo y extenso como cuando no levantaba un palmo del suelo. El Sagrado Corazón, sobre el césped, me recordó una foto de grupo olvidada en cualquier cajón de la historia de mis dias. Avancé unos pasos. Allí estaban las aulas de Primaria y su visión me devolvía la sonrisa de la Madre Gregorio, una de las pocas monjas que era cariñosa con las niñas. Su gran panza las albergaba cómodamente en los momentos de aflicción. El patio estaba como siempre. La puerta de la “tienda de chucherias” de la Madre Pizá, cerrada. Me vino a la mente una imagen de patines antiguos rodando entre aquellas columnas. No pude entrar en la hermosa capilla donde hice la Primera Comunión pero, ante ella, recordé cuando bajaban las compañeras de clase junto a la Madre Payeras para “rezar por el padre de Planas” -hoy algo impensable-. Subí mas escalones y parecía que, de nuevo, iba creciendo en estatura, en experiencias vitales. Casi pude oir la voz de la señorita Gelabert cuando, comprensiva al verme llegar a un exámen con los ojos enrojecidos, no pasó por alto que había sido imposible estudiar en el transcurso de una noche fatídica en la que mi perro había fallecido. “Has sido muy sincera, lo tendré en cuenta”. Subía escalones sonriendo como una Alicia en el Pais de las Maravillas. Me reencontraba con el que fue “mi mundo” durante trece años de mi vida. Uff!! malos recuerdos me trajeron las escaleras del comedor, el patio de arriba y la sala en la que estudiabamos después de comer. Al final de la escalera, el edificio de “las mayores”. Recordé a mis queridos Bujosín, al profe de filosofía, a las hermanas Mora – profesoras de Historia, Literatura y Latín- y a las compañeras con las que finalicé el COU. Ví el baño donde, junto a Malena Melis, estudiabamos los últimos minutos antes del exámen, sentadas en el suelo. Había recorrido todos esos años, mentalmente, y no entendía mi fobia al colegio, mis negros recuerdos que volvían a mí, años después, asociados a aromas de goma de borrar o lápices y con la vision de nuestro uniforme. Casi corriendo, emocionada, me introducí en las aulas de actividades. Crucé la puerta con un escalofrío. La sala de ballet, donde dí mis primeros pasos de danza y donde aprendía a amar el arte, estaba como entonces. El vestuario conservaba el mismo mobiliario, la pizarra el borrador vetusto, las barras eran las misma. Nada había cambiado. Me senté a aspirar el olor de la madera con el ansia de retenerla para siempre. De repente oí un aullido. “Aquí no se puede entra!!!!”. Joder con la tia, se apagó la magia. “Hola Concha, estoy recordando mis clases de ballet con Juanjo y María Rosa”. Otra señora hubiese comentado “Buenos tiempos, Verdad?, disfruta del reencuentro”. De hecho, la directora del coro de la UIB, Concha Oliver, me conoce de toda la vida, me dió clase y ahora la veo con frecuencia en actos académicos con la misma cara de insatisfacción y hastío que tenía hace muchos años. “Me quedo aquí”, espeté. Puso su cara de muy mala leche y siguió con su “Gaudeamus Igitur”. Gracias Concha, la pasada semana comprendí por qué aquel lugar que fue mi casa durante los cruciales años de mi vida, se tornó en negativo recuerdo. Gente como tú te pasa la factura de sus propias insatisfacciones y frustraciones. Ahora, Concha, me debes tú una ronda.

07

07 2010

Y este quien es?

El verano mallorquín siempre comienza con un acto festivo destacable. Este año el verano ha comenzado con la boda de Nuria Fergó y José Manuel Maíz y la presentación de los nuevos diseños de joyas de la diseñadora mallorquina Isabel Guarch. Poco mallorquín en el primer evento y el todo Palma en el segundo. Así es el verano, si no quieres estar solo, acude a una presentación como ésta y te encontrarás con todos los conocidos que este invierno habían desaparecido como por arte de magia. Lo mismo pasa en los conciertos de primavera o inauguraciones de exposiciones de arte. Una vez superada la “operación bikini”, los rostros conocidos de Palma que poco se dejaron ver este invierno, vuelven a acudir a los eventos varios con “look” renovado. El pasado jueves, en un acto multitudinario, contabilicé decenas de corbatas rojas, verde manzana como la del Rey, y algunas de color lila como la que tanto le favorece al delegado del Gobierno, Ramon Socías. Sin embargo, he sido testigo del sonrojo de esposas de altos mandos o cargos que no sabían como quitarse de encima a un pesadísimo matrimonio que le contaba el orígen de sus apellidos o su trayectoria profesional y las distinciones recibidas por su buen hacer en este u otro campo. En la Palma de ayer, teníamos varios personajes como estos a los que conocíamos, podíamos prevenirnos contra ellos y nos tomabamos sus hazañas a broma. A mi padre, na Bel Rollet, le tiró del tranvía a golpes. No pasaba nada, era una de “nuestros locos egregios”, como en Colau marieta o “el tren”. Ahora no. A esos personajes extraños se les invita a las fiestas a sabiendas de que se han inventado su profesión, sus títulos nobiliarios o que portan condecoraciones fraudulentas. Luego está el que siempre se cuela en la fiesta como “Mecano” y observa en un rincón sin molestar. Lo malo es lo otro, porque llega a Palma gente nueva, que no les conoce, cree que realmente son quienes dicen y se sienten obligados a aguantarles. Por otra parte, estos hechos muestran un poco nuestro carácter. El pasado verano mostré mi asombro y hablé de lo permisivos que se mostraban con los mentirosos compulsivos y me contestaron entre risas “bueno, no hacen daño a nadie, son simpáticos y ponen la nota de color”. Ya,ya. Espero que acuden este verano habiendo tomado la medicación prescrita.

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05 2010

La isla del snobismo

Que la fiesta no decaiga. No ha comenzado el verano y ya se respira otra brisa, otro aroma, una pátina especial propia de los tiempos de canícula estival. Las fiestas de las noches de verano asoman de manera incipiente y reveladora. Terrazas de locales de moda acogen las primeras fiestas de la temporada y dan la bienvenida a mujeres bellísimas, ya bronceadas y luciendo escote y muslo. Los hombres planchan de nuevo sus camisas de rayas veraniegas y huelen a colonias turbadoras, esencias de fragancias veraniegas con apellido. Se agradece. Por fin clausuramos un invierno de actos culturales anodinos, melancólicos, cercanos a los “setze jutges” de los años setenta, de los hippies a los que se les ha pasado el arroz y no saben donde situarse, de los premios de poesía herida, de los cantos a los muertos en batallas lejanas, de la Balanguera en eventos de bachilleres imberbes a los que se les compra el espíritu, y “Colcadas” diversas en el Teatre Principal, con poca luz, mucho hastío y aroma de requiebro pasado de moda. Recuerdo las palabras de Mariángeles Obrador, ex esposa del alcalde socialista Aguiló, en una entrevista que dió que hablar por su sinceridad. Puedo jurarles que los hermanos Obrador siempre dicen lo que piensan. Y dijo ella, en pleno mandato de su marido: “El glamour está en la derecha”. Lo dijo ella, no yo. Y sin embargo no eran aquellos tiempos como los de ahora, tiempos de “snobs” que simulan sentirse ultrajados en su honor y venden a su propia madre mientras aullan poemas en los que desaparece la lengua de sus antepasados, de su propia madre. Snobs porque reciben una suculenta transferencia bancaria por escribir poemas, novelas y canciones donde desaparece el “mumare” -así como suena- y se corrige con una “la mare”; donde ya no existe la preciosa palabra “horabaixa” y se sustituye por la castellana tarde que no nos emociona en absoluto. Snobs porque se han pasado el invierno llorando una lengua catalana en extinción, matando las palabras del catalán de Mallorca y cobrando por ello mientras sollozaban la venta de terrenos a los alemanes. Snobs los sepulcros blanqueados porque recogían su premio con camisas que el abuelo llevaba par arar -sus abuelos en las ocasiones propicias se “endiumenjaban”- y zapatillas raídas por el paso de su triste tiempo. El verano no es para ellos. Es tiempo de sol, de esperanzas, de fiesta. Ellos se quedan a llorar su descontento que no es más que el descontento de su propia esencia particular. Sus bolsillos llenos de subvenciones del gobierno de su tierra, les dará opotunidad de pasar un verano melancólico a solas, lejos de la algarabía terapéutica de las fiestas que nos ofrecen quienes miran hacia adelante sin extorsionar el alma, la lengua, la tierra; de quienes no se venden si no que compran un poquito de bienestar y ofrecen la imagen refrescante de una puesta de sol en una cala de “Sa nostra terra”.

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05 2010

Duval, Norma Duval

Ha comenzado una nueva era: la era de Norma. Lo comprobé en el transcurso de la entrega de trofeos S.A.R Princesa Sofía-Mapfre, en las inmediaciones del Pueblo Español. Estaba una, como siempre, retando a los guardas de seguridad, escabulléndome de dentro hacia afuera, cuando percibí el disparo de un flash. Ah! ya llega la Reina!!. Y corrí hacia el exterior del edificio. Retrasada, como siempre, por ir de un lado a otro, me topé con sus rostros bronceados y sonrientes. Eran Norma y Matthias Bond. Hey Kuhn! ¿Una foto? Nunca me había parecido tan guapo, alto y simpático. Ahora ya no era tan solo el inmobiliario con más renombre de la Isla, ahora era un personaje de la revista de las princesas. Y se nota. Vaya si se nota. ¿No han visto ustedes alguna vez a gente que posee una luz especial? ¿y no se entera luego de que su currículum vitae no es anodino? Yo creo que cuando uno posa para esas publicaciones recibe una luz especial de los flashes que resta de por vida en su rostro. Al marcharse la Reina todos querían una foto con la vedette. Bond no estaba por la labor y con él no valen las bromitas a las que suelo recurrir. Posaron con los máximos dirigentes de la entidad aseguradora y, luego, solos y radiantes. Una fémina me rogó que la llevase junto a Norma para salir con ella en la foto. “Nos hemos hecho muy amigas en el cóctel”. El “cóctel” hacía diez minutos que había comenzado. “¿Ya os conocías?” -pregunté_. “No, pero coincidimos en todas nuestras opiniones” -argumentó-. Raro en mí, no pregunté más y me fuí en pos de los verdaderos protagonistas: los españoles que habían conseguido trofeos en esta destacada regata. Cuando me marchaba, recordé otros tiempos y otros rostros. Era el año pasado, en la sede del Parlament. Hice una foto de empresarios, fiscales, abogados y cónsules. Entre ellos, una simpática señora. La susodicha me espetó: “quiero salir en una foto importante”. Le contesté que la flor y nata de la sociedad estaba inmortalizada en la fotografía en la que ella posaba. Me contestó: “No, no, yo tengo que salir con Maria Antònia”. “Ahora vuelvo”, le dije mientras huía hacia el lado contrario de la estancia. No se puede negar. Maria Antònia Munar tenía esa luz especial que inundaba el ambiente. Estando presentes el president del Govern balear o el delegado del Gobierno, todas querían posar con “sa presidenta”. ¿Qué tenía ella que no había sido tocada por los flashes de las revistas del cuore? ¿Por qué refulgía sin poseer cuerpo de vedette? No lo sabemos, pero sin Munar empieza otra era. Será la era de Norma?

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04 2010

TRASEROS DE ÓSCAR

Lo sé, lo intuyo. Son muchas las féminas no consagradas como diosas del celuloide, ni como vestales de su entorno terrenal, que soñaron, la noche de los Oscar, con pisar aquella alfombra roja. Y no por ver recompensada su labor profesional si no por poder “lucir” un modelito con mucha cola. Lo sé, lo intuyo. Lo intuí aquella noche que acudí, por trabajo, a una cena en conmemoración del patrón de una colectividad de profesionales. Allí estaba ella, luciendo un modelito muy parecido al que llevaba Jennifer Lopez el pasado domingo. Era de color rojo pasión, con mucha tela, mucha cola, con mucho drapeado y con mucho escote. Ella, con muchos años en su carnet de identidad. Una, a quien los personajes de los vientos, mareas y brisas vip ya conocen, no pudo dejar de hacer -como siempre- una malvada pregunta. “Hay actuación musical ¿verdad? ¿Es ella la cantante?” pregunte a la esposa del jefe de ese gremio. Me contestó con sonrisa maliciosa: “No, es la secretaria”. Ese dia pensé que hay que organizar eventos que permitan que las mujeres vistan los diseños de sus sueños porque, en ocasiones que no se requiere ese lujoso boato, la fémina en cuestión es objeto de los comentarios de personas tan maliciosamente criticonas como yo. Alguna señora más, muy conocidas en los círculos de nuestra sociedad, nos vienen a la mente en este momento. ¿A que si? Pero digo yo: si para ir a una cena de compañerismo en Son Termens te vistes como una oscarizada, qué pensarías ponerte para ir en pos de la estatuilla?. Uffff!!!! La noche de los Oscar fueron muchas las personas que restaron horas al sueño para contemplar el espectáculo. Por mucha PE que acuda a los premios, poco se nos pierde por aquellos lares. Ahora bien, reconozco que ya no soy la misma dede que ví el espectáculo. Contemplar a las diosas me ha permitido quitarme de encima miles de complejos que solo podía solucionar acudiendo a una carísima terapia. Hoy me siento bien sin recurrir al colchón de la publi. Dos años odiando ser culona y vienen las diosas de la estatuilla y me demuestran que hay que apretar los vestidos a las nalgas y lucir esa parte del cuerpo que sobresale. ¿Quien no ha preguntado, al comprarse una prenda, si le “hace mucho culo” y la ha abandonado en el probador en caso afirmativo? Jennifer, gracias. Te mereces un Óscar por tu contribución a la remisión, aceptación y oscarización de los complejos de las mujeres de todo el planeta. Mañana me compro unos leggins y una camiseta larga de seda que marque esos centímetros traseros que no podía hacer desaparecer. I love you, Lopez. Sin embargo, chicas todas, no penseis que la obesidad mórbida de Mo’nique merece premio. Cuidadin con la salud. Y, sobretodo, nunca sigais sus líneas estéticas e higiènicas. Mo’nique lo dijo con toda naturalidad. “no me depilo”. Oscarizate, amiga, pero sigue dándole a la “gilette” y siente que eres la reina del universo. Eso si, no desbordes tus “perifollos” en las fiestas que te sigo.

09

03 2010

Aquí hay Normas

Les comenté en el anterior blog que procuraría encontrar entre los personajes de nuestra sociedad mallorquina a alguien que nos recordase a Norma Duval. Lo siento, la tarea ha sido árdua y no he obtenido resultado alguno. Aquí, por fortuna, no hay vedettes. Una persona del círculo íntimo del “presunto” novio de la Duval me contó, hace unos dias, que “se trata de un montaje. No hay amor, se trata de ganarse la fama en unos momentos de recesión económica que les afecta a los dos, por separado. Norma ya no trabaja tanto y el negocio inmobiliario está de capa caída”. Ja,ja!!!! que ya lo sabía yo!!! El inmobiliario es un hombre muy inteligente y no se puede enamorar de una fémina que ha retozado entre sábanas, durante tantos años, con un señor que se pasea por las playas de Marbella con un tanga de leopardo. Su mujer ha demostrado ser una señora de los pies a la cabeza y no vamos a nombrarla. Poca gente de esta “roqueta” estaría preparada para ser pasto de los leones en un plató ” de luxe” televisivo. ¡Ni por todo el oro del mundo! Aquí tenemos “seny”, dignidad y señorío. Lo comprobé, de nuevo, en las pasadas fiestas de disfraces. Hasta en carnaval mostramos recato y prudencia en las formas. Ninguna señora perteneciente a la sociedad mallorquina hizo del carnaval un patético modo de exhibir lo que no se puede y se desea, o se vistió de ridículo personaje. El sábado, la revista Brisas, les ofrece varias fotografias carnavalescas. Aquí hay normas. Lo he comprobado en otros actos lúdicos que, en ocasiones, pueden resultar algo carnavalescos. Fue en el mes de agosto, en Son Termens. Hirsuto, de pelo engominado y almidonado el gesto, se encontró ante el objetivo de mi cámara. Sonrió de medio lado. Le pregunté su nombre y sonrió. ¿Cómo era posible que no le reconociera estando en esa fiesta? Me informo de su titulo nobiliario y no me bastó el dato. “el nombre de pila de su mujer?” -pregunté-. El madrileño que veranea en Palma me contestó que ella era “la duquesa”. No salia de mi asombro y pensaba “eres tonto, muy tonto”. Lo debió notar porque me dijo que su titulo sustituía al nombre y que no me iba a decir como se llamaba su mujer. Le ví hace unas semanas posando, con cara de tonto, para un colega de páginas rosas de la Isla y recordé mis comentarios a otros invitados a la fiesta de aquel verano. Me encantó la respuesta de alguno de ellos. “La nobleza madrileña es muy diferente a la nuestra. Nosotros invitamos a nuestra casa y ellos, a palacio. Quizá nuestras casas tengan un valor patrimonial superior al de ellos pero nosotros, los “botifarras”, nunca presumimos de alcurnia porque no somos unos cursis”. Y se lo dijo a Pérez que estuvo en Mallorca. Aquí hay normas, estilo y muy poca tontería. Por eso no tenemos vedettes. Yo, que a ratos me siento muy Belén Esteban, te lo digo: Ramiro, eres tonto.

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02 2010

Sala de Espera

Esperando para una posible apicectomía dental, dejaba pasar los minutos de espera en la sala mientras hojeaba las páginas rosas de las revistas del corazón. De repente me dí cuenta de que los personajes de la prensa rabiosa, que cobran por contar sus intimidades vitales frente a las cámaras de televisión, tomaban cuerpo en personajes de la sociedad mallorquina que, por discrección y recato isleño, no exhiben la otra cara de la luna de su personalidad y se limitan a darse a conocer en el ámbito de su profesión. De repente, quizá por aburrimiento, empecé a ver en cada pagina de ese Hola! atrasado a conocidos personajes de nuestra discreta “farándula”. Aquí tenemos -y si no lo creen sigan las páginas vip de la revista Brisas- a nuestro propio Boris Izaguirre. El chico en cuestión no ha alcanzado la fama fuera de nuestro terruño aún siendo un personaje idóneo para cualquier tertulia “cardiovascular”. Ahí está Tomeu “Boris” a quien le falta altura e histrionismo y le sobra humanidad y algunos kilos para ser un exquisito contertulio del glamour entre maldades. Las hermanas Hurtado están representadas por tres hermanas asíduas a todos los “saraos” de obras culturales, que nunca pasan desapercibidas. Dicharacheras, charlatanas y unidas por un mismo objetivo. Por cierto, unidas en cierto modo a la persona más admirada por varones y féminas de nuestra sociedad; esa “princesa” que recuerda a la mayor de las Grimaldi por su elegancia y “savoir faire”. Aunque una echa de menos, en Palma, a una díscola princesa Estefanía que ponga la nota de color a los actos sociales. Y en el color me fijo. Desde que esta “princesa” que de su personalidad hizo un dia a su personaje y consiguió multitud de adeptos, son muchas las señoras mallorquinas que con más o menos acierto intentan copiar su estilo. Desde que ella ha cambiado sus ostentosas pieles y colores neutros por abrigos en colores vivos y chaquetas que le favorecen y rejuvenecen, sus “colaboradoras adosadas” han comenzado a desfilar por la pasarela de los eventos semanales, ataviadas con prendas de importantes firmas de moda, en colores fucsia o azul turquesa. Ese simple gesto les aleja de su antigua imagen de secretarias grises que la acompañaban a todos los actos. Tenemos también en nuestro panorama rosa a Cayetano, el hijo de la duquesa de Alba. El chico creo que no sabe montar a caballo pero si trotar a lomos de un título heredado. Pobre diablo!!. Y ahí sigo, aturdida por la anestesia, intentando encontrar en la Zona Vip de Brisas a esa Norma Duval que estos dias está dando tanto que hablar. Quién podría ser la candidata? No, por Dios, esa que estais pensando no. Noo!!!!, que se me pasa el efecto de la anestesia dental!. Un analgésico, por favor. SSin resaca “anestésica”, mañana les cuento cosas de Cayetano de Alba en versión mallorquina. Mientras, busco a Norma.

09

02 2010

La Isla de la Concordia

Qué pena perder la oportunidad de comentarles más cosas de la sociedad mallorquina por no poder quedarme hasta el final en las fiestas a las que acudo!!!!  Siempre hay que irse a otro lado, bah! He descubierto una fórmula magistral pero no sé si infringiría las normas de esta sociedad nuestra. Lo cierto es que, cuando en un día libre me encuentro con algunos conocidos con ganas de hablar, me cuentan sabrosos episodios de familias de la isla, entresijos de la política balear que me prohiben que saque a la luz o experiencias vividas por ellos en primera persona. Todo un manjar de cotilleos sabrosísimos. Me llama poderosamente la atención que, cuando los protagonistas de esas historias está presentes, todos utilizamos ese consabido recurso del mallorquín que es disimular lo obvio o darse por no enterado. Yo soy algo indiscreta y suelo preguntar: “pero no me dijiste que…?” a lo que me contestan con un “calla, calla, nos hacemos los tontos”. Yo, desde aquí, en esta primera cita, les pido permiso a mis “gargantas profundas” para que nos dejemos de disimulos y contemos lo que, en el fondo, todos los que rodean a la persona en cuestión ya saben. Lo evidente, existe. Eso sí, prometo que no contaré las historias de “terror” , de entresijos de su partido, que un político en activo me narraba tras unos vinitos que regaron  la cena de “botifarrons y longaniza” de la “revetla”   de Sant Sebastià. Si tus ojos brillan, no contaré nada, amigo mio. Permiso?

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01 2010