Archivo de febrero, 2010

Aquí hay Normas

Les comenté en el anterior blog que procuraría encontrar entre los personajes de nuestra sociedad mallorquina a alguien que nos recordase a Norma Duval. Lo siento, la tarea ha sido árdua y no he obtenido resultado alguno. Aquí, por fortuna, no hay vedettes. Una persona del círculo íntimo del “presunto” novio de la Duval me contó, hace unos dias, que “se trata de un montaje. No hay amor, se trata de ganarse la fama en unos momentos de recesión económica que les afecta a los dos, por separado. Norma ya no trabaja tanto y el negocio inmobiliario está de capa caída”. Ja,ja!!!! que ya lo sabía yo!!! El inmobiliario es un hombre muy inteligente y no se puede enamorar de una fémina que ha retozado entre sábanas, durante tantos años, con un señor que se pasea por las playas de Marbella con un tanga de leopardo. Su mujer ha demostrado ser una señora de los pies a la cabeza y no vamos a nombrarla. Poca gente de esta “roqueta” estaría preparada para ser pasto de los leones en un plató ” de luxe” televisivo. ¡Ni por todo el oro del mundo! Aquí tenemos “seny”, dignidad y señorío. Lo comprobé, de nuevo, en las pasadas fiestas de disfraces. Hasta en carnaval mostramos recato y prudencia en las formas. Ninguna señora perteneciente a la sociedad mallorquina hizo del carnaval un patético modo de exhibir lo que no se puede y se desea, o se vistió de ridículo personaje. El sábado, la revista Brisas, les ofrece varias fotografias carnavalescas. Aquí hay normas. Lo he comprobado en otros actos lúdicos que, en ocasiones, pueden resultar algo carnavalescos. Fue en el mes de agosto, en Son Termens. Hirsuto, de pelo engominado y almidonado el gesto, se encontró ante el objetivo de mi cámara. Sonrió de medio lado. Le pregunté su nombre y sonrió. ¿Cómo era posible que no le reconociera estando en esa fiesta? Me informo de su titulo nobiliario y no me bastó el dato. “el nombre de pila de su mujer?” -pregunté-. El madrileño que veranea en Palma me contestó que ella era “la duquesa”. No salia de mi asombro y pensaba “eres tonto, muy tonto”. Lo debió notar porque me dijo que su titulo sustituía al nombre y que no me iba a decir como se llamaba su mujer. Le ví hace unas semanas posando, con cara de tonto, para un colega de páginas rosas de la Isla y recordé mis comentarios a otros invitados a la fiesta de aquel verano. Me encantó la respuesta de alguno de ellos. “La nobleza madrileña es muy diferente a la nuestra. Nosotros invitamos a nuestra casa y ellos, a palacio. Quizá nuestras casas tengan un valor patrimonial superior al de ellos pero nosotros, los “botifarras”, nunca presumimos de alcurnia porque no somos unos cursis”. Y se lo dijo a Pérez que estuvo en Mallorca. Aquí hay normas, estilo y muy poca tontería. Por eso no tenemos vedettes. Yo, que a ratos me siento muy Belén Esteban, te lo digo: Ramiro, eres tonto.

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02 2010

Sala de Espera

Esperando para una posible apicectomía dental, dejaba pasar los minutos de espera en la sala mientras hojeaba las páginas rosas de las revistas del corazón. De repente me dí cuenta de que los personajes de la prensa rabiosa, que cobran por contar sus intimidades vitales frente a las cámaras de televisión, tomaban cuerpo en personajes de la sociedad mallorquina que, por discrección y recato isleño, no exhiben la otra cara de la luna de su personalidad y se limitan a darse a conocer en el ámbito de su profesión. De repente, quizá por aburrimiento, empecé a ver en cada pagina de ese Hola! atrasado a conocidos personajes de nuestra discreta “farándula”. Aquí tenemos -y si no lo creen sigan las páginas vip de la revista Brisas- a nuestro propio Boris Izaguirre. El chico en cuestión no ha alcanzado la fama fuera de nuestro terruño aún siendo un personaje idóneo para cualquier tertulia “cardiovascular”. Ahí está Tomeu “Boris” a quien le falta altura e histrionismo y le sobra humanidad y algunos kilos para ser un exquisito contertulio del glamour entre maldades. Las hermanas Hurtado están representadas por tres hermanas asíduas a todos los “saraos” de obras culturales, que nunca pasan desapercibidas. Dicharacheras, charlatanas y unidas por un mismo objetivo. Por cierto, unidas en cierto modo a la persona más admirada por varones y féminas de nuestra sociedad; esa “princesa” que recuerda a la mayor de las Grimaldi por su elegancia y “savoir faire”. Aunque una echa de menos, en Palma, a una díscola princesa Estefanía que ponga la nota de color a los actos sociales. Y en el color me fijo. Desde que esta “princesa” que de su personalidad hizo un dia a su personaje y consiguió multitud de adeptos, son muchas las señoras mallorquinas que con más o menos acierto intentan copiar su estilo. Desde que ella ha cambiado sus ostentosas pieles y colores neutros por abrigos en colores vivos y chaquetas que le favorecen y rejuvenecen, sus “colaboradoras adosadas” han comenzado a desfilar por la pasarela de los eventos semanales, ataviadas con prendas de importantes firmas de moda, en colores fucsia o azul turquesa. Ese simple gesto les aleja de su antigua imagen de secretarias grises que la acompañaban a todos los actos. Tenemos también en nuestro panorama rosa a Cayetano, el hijo de la duquesa de Alba. El chico creo que no sabe montar a caballo pero si trotar a lomos de un título heredado. Pobre diablo!!. Y ahí sigo, aturdida por la anestesia, intentando encontrar en la Zona Vip de Brisas a esa Norma Duval que estos dias está dando tanto que hablar. Quién podría ser la candidata? No, por Dios, esa que estais pensando no. Noo!!!!, que se me pasa el efecto de la anestesia dental!. Un analgésico, por favor. SSin resaca “anestésica”, mañana les cuento cosas de Cayetano de Alba en versión mallorquina. Mientras, busco a Norma.

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02 2010