Archivo de mayo, 2010

Y este quien es?

El verano mallorquín siempre comienza con un acto festivo destacable. Este año el verano ha comenzado con la boda de Nuria Fergó y José Manuel Maíz y la presentación de los nuevos diseños de joyas de la diseñadora mallorquina Isabel Guarch. Poco mallorquín en el primer evento y el todo Palma en el segundo. Así es el verano, si no quieres estar solo, acude a una presentación como ésta y te encontrarás con todos los conocidos que este invierno habían desaparecido como por arte de magia. Lo mismo pasa en los conciertos de primavera o inauguraciones de exposiciones de arte. Una vez superada la “operación bikini”, los rostros conocidos de Palma que poco se dejaron ver este invierno, vuelven a acudir a los eventos varios con “look” renovado. El pasado jueves, en un acto multitudinario, contabilicé decenas de corbatas rojas, verde manzana como la del Rey, y algunas de color lila como la que tanto le favorece al delegado del Gobierno, Ramon Socías. Sin embargo, he sido testigo del sonrojo de esposas de altos mandos o cargos que no sabían como quitarse de encima a un pesadísimo matrimonio que le contaba el orígen de sus apellidos o su trayectoria profesional y las distinciones recibidas por su buen hacer en este u otro campo. En la Palma de ayer, teníamos varios personajes como estos a los que conocíamos, podíamos prevenirnos contra ellos y nos tomabamos sus hazañas a broma. A mi padre, na Bel Rollet, le tiró del tranvía a golpes. No pasaba nada, era una de “nuestros locos egregios”, como en Colau marieta o “el tren”. Ahora no. A esos personajes extraños se les invita a las fiestas a sabiendas de que se han inventado su profesión, sus títulos nobiliarios o que portan condecoraciones fraudulentas. Luego está el que siempre se cuela en la fiesta como “Mecano” y observa en un rincón sin molestar. Lo malo es lo otro, porque llega a Palma gente nueva, que no les conoce, cree que realmente son quienes dicen y se sienten obligados a aguantarles. Por otra parte, estos hechos muestran un poco nuestro carácter. El pasado verano mostré mi asombro y hablé de lo permisivos que se mostraban con los mentirosos compulsivos y me contestaron entre risas “bueno, no hacen daño a nadie, son simpáticos y ponen la nota de color”. Ya,ya. Espero que acuden este verano habiendo tomado la medicación prescrita.

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05 2010

La isla del snobismo

Que la fiesta no decaiga. No ha comenzado el verano y ya se respira otra brisa, otro aroma, una pátina especial propia de los tiempos de canícula estival. Las fiestas de las noches de verano asoman de manera incipiente y reveladora. Terrazas de locales de moda acogen las primeras fiestas de la temporada y dan la bienvenida a mujeres bellísimas, ya bronceadas y luciendo escote y muslo. Los hombres planchan de nuevo sus camisas de rayas veraniegas y huelen a colonias turbadoras, esencias de fragancias veraniegas con apellido. Se agradece. Por fin clausuramos un invierno de actos culturales anodinos, melancólicos, cercanos a los “setze jutges” de los años setenta, de los hippies a los que se les ha pasado el arroz y no saben donde situarse, de los premios de poesía herida, de los cantos a los muertos en batallas lejanas, de la Balanguera en eventos de bachilleres imberbes a los que se les compra el espíritu, y “Colcadas” diversas en el Teatre Principal, con poca luz, mucho hastío y aroma de requiebro pasado de moda. Recuerdo las palabras de Mariángeles Obrador, ex esposa del alcalde socialista Aguiló, en una entrevista que dió que hablar por su sinceridad. Puedo jurarles que los hermanos Obrador siempre dicen lo que piensan. Y dijo ella, en pleno mandato de su marido: “El glamour está en la derecha”. Lo dijo ella, no yo. Y sin embargo no eran aquellos tiempos como los de ahora, tiempos de “snobs” que simulan sentirse ultrajados en su honor y venden a su propia madre mientras aullan poemas en los que desaparece la lengua de sus antepasados, de su propia madre. Snobs porque reciben una suculenta transferencia bancaria por escribir poemas, novelas y canciones donde desaparece el “mumare” -así como suena- y se corrige con una “la mare”; donde ya no existe la preciosa palabra “horabaixa” y se sustituye por la castellana tarde que no nos emociona en absoluto. Snobs porque se han pasado el invierno llorando una lengua catalana en extinción, matando las palabras del catalán de Mallorca y cobrando por ello mientras sollozaban la venta de terrenos a los alemanes. Snobs los sepulcros blanqueados porque recogían su premio con camisas que el abuelo llevaba par arar -sus abuelos en las ocasiones propicias se “endiumenjaban”- y zapatillas raídas por el paso de su triste tiempo. El verano no es para ellos. Es tiempo de sol, de esperanzas, de fiesta. Ellos se quedan a llorar su descontento que no es más que el descontento de su propia esencia particular. Sus bolsillos llenos de subvenciones del gobierno de su tierra, les dará opotunidad de pasar un verano melancólico a solas, lejos de la algarabía terapéutica de las fiestas que nos ofrecen quienes miran hacia adelante sin extorsionar el alma, la lengua, la tierra; de quienes no se venden si no que compran un poquito de bienestar y ofrecen la imagen refrescante de una puesta de sol en una cala de “Sa nostra terra”.

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05 2010