Aquí hay Normas

Les comenté en el anterior blog que procuraría encontrar entre los personajes de nuestra sociedad mallorquina a alguien que nos recordase a Norma Duval. Lo siento, la tarea ha sido árdua y no he obtenido resultado alguno. Aquí, por fortuna, no hay vedettes. Una persona del círculo íntimo del “presunto” novio de la Duval me contó, hace unos dias, que “se trata de un montaje. No hay amor, se trata de ganarse la fama en unos momentos de recesión económica que les afecta a los dos, por separado. Norma ya no trabaja tanto y el negocio inmobiliario está de capa caída”. Ja,ja!!!! que ya lo sabía yo!!! El inmobiliario es un hombre muy inteligente y no se puede enamorar de una fémina que ha retozado entre sábanas, durante tantos años, con un señor que se pasea por las playas de Marbella con un tanga de leopardo. Su mujer ha demostrado ser una señora de los pies a la cabeza y no vamos a nombrarla. Poca gente de esta “roqueta” estaría preparada para ser pasto de los leones en un plató ” de luxe” televisivo. ¡Ni por todo el oro del mundo! Aquí tenemos “seny”, dignidad y señorío. Lo comprobé, de nuevo, en las pasadas fiestas de disfraces. Hasta en carnaval mostramos recato y prudencia en las formas. Ninguna señora perteneciente a la sociedad mallorquina hizo del carnaval un patético modo de exhibir lo que no se puede y se desea, o se vistió de ridículo personaje. El sábado, la revista Brisas, les ofrece varias fotografias carnavalescas. Aquí hay normas. Lo he comprobado en otros actos lúdicos que, en ocasiones, pueden resultar algo carnavalescos. Fue en el mes de agosto, en Son Termens. Hirsuto, de pelo engominado y almidonado el gesto, se encontró ante el objetivo de mi cámara. Sonrió de medio lado. Le pregunté su nombre y sonrió. ¿Cómo era posible que no le reconociera estando en esa fiesta? Me informo de su titulo nobiliario y no me bastó el dato. “el nombre de pila de su mujer?” -pregunté-. El madrileño que veranea en Palma me contestó que ella era “la duquesa”. No salia de mi asombro y pensaba “eres tonto, muy tonto”. Lo debió notar porque me dijo que su titulo sustituía al nombre y que no me iba a decir como se llamaba su mujer. Le ví hace unas semanas posando, con cara de tonto, para un colega de páginas rosas de la Isla y recordé mis comentarios a otros invitados a la fiesta de aquel verano. Me encantó la respuesta de alguno de ellos. “La nobleza madrileña es muy diferente a la nuestra. Nosotros invitamos a nuestra casa y ellos, a palacio. Quizá nuestras casas tengan un valor patrimonial superior al de ellos pero nosotros, los “botifarras”, nunca presumimos de alcurnia porque no somos unos cursis”. Y se lo dijo a Pérez que estuvo en Mallorca. Aquí hay normas, estilo y muy poca tontería. Por eso no tenemos vedettes. Yo, que a ratos me siento muy Belén Esteban, te lo digo: Ramiro, eres tonto.

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Eugenia Planas

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02 2010

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