Y este quien es?
El verano mallorquín siempre comienza con un acto festivo destacable. Este año el verano ha comenzado con la boda de Nuria Fergó y José Manuel Maíz y la presentación de los nuevos diseños de joyas de la diseñadora mallorquina Isabel Guarch. Poco mallorquín en el primer evento y el todo Palma en el segundo. Así es el verano, si no quieres estar solo, acude a una presentación como ésta y te encontrarás con todos los conocidos que este invierno habían desaparecido como por arte de magia. Lo mismo pasa en los conciertos de primavera o inauguraciones de exposiciones de arte. Una vez superada la “operación bikini”, los rostros conocidos de Palma que poco se dejaron ver este invierno, vuelven a acudir a los eventos varios con “look” renovado. El pasado jueves, en un acto multitudinario, contabilicé decenas de corbatas rojas, verde manzana como la del Rey, y algunas de color lila como la que tanto le favorece al delegado del Gobierno, Ramon Socías. Sin embargo, he sido testigo del sonrojo de esposas de altos mandos o cargos que no sabían como quitarse de encima a un pesadísimo matrimonio que le contaba el orígen de sus apellidos o su trayectoria profesional y las distinciones recibidas por su buen hacer en este u otro campo. En la Palma de ayer, teníamos varios personajes como estos a los que conocíamos, podíamos prevenirnos contra ellos y nos tomabamos sus hazañas a broma. A mi padre, na Bel Rollet, le tiró del tranvía a golpes. No pasaba nada, era una de “nuestros locos egregios”, como en Colau marieta o “el tren”. Ahora no. A esos personajes extraños se les invita a las fiestas a sabiendas de que se han inventado su profesión, sus títulos nobiliarios o que portan condecoraciones fraudulentas. Luego está el que siempre se cuela en la fiesta como “Mecano” y observa en un rincón sin molestar. Lo malo es lo otro, porque llega a Palma gente nueva, que no les conoce, cree que realmente son quienes dicen y se sienten obligados a aguantarles. Por otra parte, estos hechos muestran un poco nuestro carácter. El pasado verano mostré mi asombro y hablé de lo permisivos que se mostraban con los mentirosos compulsivos y me contestaron entre risas “bueno, no hacen daño a nadie, son simpáticos y ponen la nota de color”. Ya,ya. Espero que acuden este verano habiendo tomado la medicación prescrita.
